Avanza la reestructuración del INTA y venta de campos
El Gobierno busca reducir en más de 1.200 puestos y analiza desprenderse de miles de hectáreas. Trabajadores y entidades del sector advierten sobre la pérdida de capacidades estratégicas para el agro argentino.
El proceso de ajuste impulsado por el Gobierno nacional en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) continúa profundizándose. Con la difusión de una segunda nómina de agentes autorizados a adherirse al régimen de retiros voluntarios, ya son 757 los técnicos, especialistas, investigadores y profesionales que dejaron el organismo, una cifra que podría incrementarse en las próximas semanas. La nueva lista, integrada por 380 trabajadores, se suma a una primera tanda de 377 bajas aprobadas anteriormente. Según trascendió desde el propio organismo, aún restaría una tercera nómina con casos que permanecen bajo evaluación.
El plan forma parte de la estrategia de reestructuración impulsada por el gobierno de Javier Milei, que busca reducir significativamente la estructura del principal organismo de investigación y extensión agropecuaria del país. Actualmente, el INTA cuenta con una dotación cercana a 5.750 empleados distribuidos en todo el territorio nacional. La meta oficial sería alcanzar una reducción de aproximadamente 1.200 puestos de trabajo, lo que implicaría una disminución cercana al 20% de su planta.
La meta oficial sería alcanzar una reducción de aproximadamente 1.200 puestos de trabajo, lo que implicaría una disminución cercana al 20% de su planta.
Un organismo clave para el desarrollo agropecuario
La reducción genera preocupación en distintos sectores vinculados a la producción y la investigación agropecuaria debido al perfil altamente especializado de gran parte del personal que abandona la institución. El INTA desempeña un papel fundamental en la generación y transferencia de conocimientos para el campo argentino. Entre sus principales actividades se encuentran la elaboración de informes climáticos y agrometeorológicos, el desarrollo de nuevas variedades vegetales, investigaciones en sanidad animal y vegetal, manejo de plagas, conservación de suelos, agricultura de precisión y asistencia técnica a productores de todo el país. Además, la institución posee una extensa red de estaciones experimentales y agencias de extensión rural que permiten trasladar los avances científicos directamente a los sistemas productivos. Diversos referentes del sector advierten que la salida de investigadores y profesionales con décadas de experiencia podría generar vacíos difíciles de reemplazar en áreas estratégicas para la producción agropecuaria nacional.
La venta de tierras, otro eje de la polémica
La reducción de personal es solo una parte del plan de reorganización que impulsa la administración nacional. Paralelamente, el Gobierno analiza desprenderse de una porción significativa de las tierras pertenecientes al organismo. El INTA posee aproximadamente 101.500 hectáreas distribuidas en cerca de 100 predios en todo el país, destinadas a investigación, ensayos productivos, capacitación y transferencia tecnológica. Desde el Gobierno sostienen que alrededor de 54.000 hectáreas se encuentran en uso efectivo, mientras que unas 47.500 hectáreas presentan distintos niveles de subutilización, ya sea por problemas de infraestructura, accesibilidad o cuestiones vinculadas a la tenencia de los inmuebles. Bajo ese argumento, se evalúan mecanismos para la venta o subasta de parte de esos activos inmobiliarios. Sin embargo, la iniciativa ha despertado fuertes cuestionamientos. Trabajadores, investigadores y representantes gremiales aseguran que no existen campos improductivos dentro del organismo y sostienen que todas las superficies cumplen funciones relacionadas con investigación, producción experimental, conservación de recursos genéticos o actividades de extensión. Incluso relevamientos realizados por sectores vinculados a la producción agropecuaria, entre ellos la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), habrían concluido que las tierras del organismo cumplen distintos roles dentro de la estructura de investigación y desarrollo.
Incluso relevamientos realizados por sectores vinculados a la producción agropecuaria, entre ellos Aapresid, habrían concluido que las tierras del organismo cumplen distintos roles dentro de la estructura de investigación y desarrollo.
Modernización o desmantelamiento
El debate sobre el futuro del INTA divide aguas dentro del sector agropecuario. Desde el Gobierno argumentan que la reestructuración busca modernizar la institución, optimizar recursos y reducir gastos del Estado. La estrategia incluye la revisión de programas de investigación, la reorganización de centros regionales y la evaluación de distintas unidades operativas. Por el contrario, trabajadores, ex directivos, organizaciones científicas y referentes productivos consideran que el ajuste podría afectar la capacidad técnica construida durante casi siete décadas y debilitar el vínculo entre la investigación y los productores. La preocupación se centra especialmente en la pérdida de recursos humanos altamente capacitados, cuya formación demandó años de inversión pública y experiencia acumulada en áreas clave para la competitividad del agro argentino.
Fuente: Revista Chacra






