Entre Ríos trabaja y se capacita para que el virus no llegue
La presidenta de la Filial Crespo de Federación Agraria, Mariela Gallinger, resaltó que las capacitaciones son continuas en Entre Ríos.
Señaló que tanto en la costa del Uruguay como en la del Paraná, donde se concentran las granjas y la industria, las medidas de bioseguridad son muy estrictas.
La dirigente y productora indicó que “en nuestra provincia no se han registrado casos y eso en gran medida obedece a los estrictos cuidados en materia de bioseguridad en las granjas avícolas, además de los continuos cursos de capacitación”.
Remarcó que “en nuestro caso, en Crespo, que es donde residimos, hay muchas granjas avícolas. La avicultura es una producción que arraiga a la gente en el campo, principalmente a la familia, además de generar trabajo que se multiplica en la industria, la comercialización y en profesionales que atienden la sanidad, entre otros”.
Por eso, destacó Gallinger, “los vecinos que trabajamos en la avicultura respetamos a rajatabla la bioseguridad y realizamos cursos de capacitación de forma continua, con charlas a cargo de profesionales y organismos del Estado”.
También explicó que “los productores se cuidan entre sí. Si un avicultor va a otra granja, por ejemplo, se cambia el calzado, entre otras medidas”.
Indicó además que “la tecnología ha ayudado mucho en materia de bioseguridad, con galpones cerrados que son cuidados por sus propietarios, quienes además trabajan de lunes a lunes, arrancando al alba y terminando al anochecer, alimentando las aves, recogiendo los huevos, clasificándolos y, lo más importante, observando cada jornada a las aves para detectar cualquier problema sanitario que se pueda presentar”.
“Entre Ríos es la principal provincia avícola del país, con epicentro en las costas del Paraná, con ponedoras y animales que se engordan con destino a faena”. En ese marco, subrayó que es clave “avisar de inmediato a los organismos sanitarios si algún ave presenta síntomas de influenza aviar”.
Sobre las aves de traspatio, indicó que “son las que se encuentran en producciones familiares, generalmente para consumo propio y con algo de venta. Hace años que existen, y lo ideal es que trabajen con aves en cautiverio, en gallineros alambrados y bajo techo, a fin de que no tengan contacto con aves silvestres, fundamentalmente con las migratorias”, finalizó.
La influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5
Con el caso detectado en Bolívar (Buenos Aires), ya son cuatro los casos positivos de influenza aviar registrados en el país en los últimos días. Los anteriores fueron informados en establecimientos ubicados en Lobos y Ranchos, en la provincia de Buenos Aires, y en una granja de producción de huevos para consumo en la localidad cordobesa de Alejo Ledesma.
Desde el SENASA aclararon que la detección del virus no afecta la producción destinada al mercado interno ni el consumo de productos avícolas, ya que la influenza aviar no se transmite a las personas a través de la ingesta de carne de pollo ni de huevos.
Sin embargo, la situación complica al sector exportador, debido a que se extienden los plazos para que Argentina recupere su estatus sanitario como país libre de la enfermedad.
Cabe recordar que, tras la primera detección del virus en Ranchos, el país perdió temporalmente esa condición sanitaria y debió suspender exportaciones hacia varios destinos que mantienen acuerdos basados en ese estatus. La principal mercancía afectada es la carne aviar fresca, cuya comercialización se encuentra restringida en alrededor de 40 mercados. Entre ellos se encuentra China, el principal comprador del pollo argentino.
No obstante, el sector logró sostener envíos a más de 35 países y bloques comerciales que reconocen los criterios de regionalización.
De esta manera, cerca del 47% de los destinos internacionales continúan abiertos para los productos aviares argentinos, incluyendo carne, huevos y derivados. Según datos de la Secretaría de Agricultura, durante 2025 las exportaciones de carne aviar alcanzaron las 169 mil toneladas por un valor total de 218 millones de dólares.
Medidas de contención y control
- Interdicción del establecimiento afectado.
- Delimitación de una zona de perifoco de 3 km, con restricciones de movimiento y refuerzo de bioseguridad.
- Área de vigilancia de 7 km, donde se realizan controles epidemiológicos y monitoreo de aves.
- Despoblamiento del plantel afectado y limpieza y desinfección integral de las instalaciones.
- Notificación oficial a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), siguiendo los protocolos internacionales.






